Hay mucha diferencia entre ver exclusivamente la parte teórica y salir a vivir la experiencia de verdad.
Antes tampoco conocía bien las fases ni entendía completamente el proceso. Pero cuando empiezas a ponerlo en práctica acompañado de otras personas, todo cambia.
Para mí, la comunidad es clave por la energía que transmite.
Puedes ver a Albert en las formaciones o en sus vídeos y pensar: “Claro, él puede hacerlo porque tiene muchas habilidades, porque es extrovertido o porque tiene esa capacidad”.
Pero cuando empiezas a conocer a alumnos que parten de una situación parecida a la tuya, la percepción cambia completamente.
Yo, por ejemplo, tengo un perfil más introvertido, mientras que Albert es una persona mucho más extrovertida. Cuando veo a otra persona parecida a mí que ha sido capaz de conseguirlo, pienso:
“Si una persona como yo ha podido hacerlo, yo también soy capaz”.
Y además está el hecho de tener gente a tu alrededor que te empuja a actuar.
Cuando estás solo puedes dudar, darle demasiadas vueltas o decidir que ese no es el momento. Pero cuando tienes dos o tres personas contigo que te dicen “tres, dos, uno… ve”, esa presión positiva hace que actúes.
Para mí eso acelera muchísimo la curva de aprendizaje y de exposición.
También hay un compromiso personal. En mi caso decidí coger un vuelo, venir hasta aquí e invertir dinero para vivir esta experiencia. Cuando haces algo así, te lo tomas en serio y quieres aprovecharlo al máximo.







